Toledo
A ti Toledo Imperial,
el Tajo ese alfarero
que sabiendo de tu belleza,
te modeló un pedestal
donde te asientas eterna
como ciudad de postal.
Toledo,
el cielo se fijó en ti,
y para que brillante lucieras,
fue posando por tus calles
reflejos de sus estrellas:
Ando por tu judería
-constelación del León-,
Regulus es el Tránsito
-Estrella del Corazón-,
Zosma la Virgen blanca
-tu Sinagoga Mayor-,
Denébola es la cola
apuntando hacia el Cambrón.
Más al Norte,
recorriendo entre conventos
vestigios de Osa Mayor:
Santo Domingo el Antiguo,
en el comienzo del carro,
Megez brilla en San Clemente,
Merak es San Pedro Martir
y Phecda son los templarios;
Dubhe Santa Calalina,
Muscida tu Ayuntamiento,
pasando por Saavedra,
el Pozo de los Deseos.
Seguido llego a tus pies:
Camelopardalis ¡la esbelta!,
giralda de ojos cristianos,
de la Catedral Primada,
Faro.
En el centro del planisferio,
donde se encuentra Polaris,
puso Hércules su cueva
y sus tesoros soñados;
la leyenda y el destino
de todos los Reyes Hispanos.
Alcázar que gambeteas,
Alcázar tu eres Pegaso,
y con tus patas abrazas
Zocodover sin descanso.
Serpentea con su cola
y busca descanso el Dragón,
yace silente y reposa
Mezquita de Valmardón.
Palacio oculto entre casas,
Palacio de Benacazón,
eres el timón del Cisne
y las alas son el arco,
que asomando al Miradero
quiso disparar Cupido,
y su cuello la Sagita
con la que me enamoré de ti,
Toledo.
Cierra este mundo una Puerta
-gira todo en su Bisagra-
protegida por el héroe,
-el mito griego y romano-
¡Hércules y sus estrellas!
Toledo eres piedra,
Toledo eres Cielo,
Toledo mágico, Ciudad Eterna.


